Querida Odessa:
La luz que, desde hace ya algunos años, ilumina el camino que debo seguir para llegar a ti, se hace cada vez más intensa.
No estoy del todo seguro, pero creo que esto significa que el final del camino está cerca y, por lo tanto, dentro de poco tendré la gran oportunidad de comprobar hasta donde llega Tú amor hacia los demás.
Sin embargo, la llave que abre la puerta de tu corazón es difícil de conseguir, ya que todavía no he sido capaz de obtener la llave adecuada. Aún así, tengo el presentimiento de que cada vez estoy más cerca de ti. Por eso mismo, soy consciente de que tengo que dar toda mi fe en el intento, a pesar de no haber tenido, en ciertos momentos, la fe necesaria de creer en el amor. Así pues, si quiero estar junto a ti, tengo que demostrarte todo el amor que esconde mi corazón.
Alguien o algo me dice que estoy preparado para dar el gran paso, con lo que parece ser que el momento que yo siempre he soñado (nuestro encuentro) depende de mí, como Tú siempre me has dado a entender. Porque Tú me has enseñado El Camino hacia el amor a través de Tu luz, y ahora soy yo el que tiene que conocer el modo de terminar El Camino, conseguir la llave y abrir la puerta tras la que se esconde una belleza inimaginable para cualquier Ser Humano.
Por todo esto y por más te escribo la presente carta, pero sobre todo para pedirte que me ayudes en mi andadura hacia el amor, es decir, dame fuerzas para poder tomar la decisión que cambiará de una vez el sentido de mi vida.
¿…?
Sí.
Esta es la respuesta a Tu pregunta, porque soy consciente de que no soy la persona adecuada para ocupar ese lugar, pero Tú conoces mejor que nadie lo arrepentido que estoy de lo acontecido en el pasado.
Una vez perdí la esperanza, nunca pensé en volver a ver Tu luz y, por el contrario, es ahora cuando tengo la oportunidad de amarte como tú siempre me has amado.
Y me pregunto yo: ¿Será porque Tú nunca me has abandonado, a pesar de que yo sí que te abandoné en su momento?
La verdad es que lo que más te agradezco no es el hecho de que nunca me abandonarás en los momentos más difíciles de mi vida, sino que me dieras el placer de poder contemplar la grandeza de Tu sonrisa. Porque fue entonces, en ese mismo instante en el que observé la felicidad que desprendes al amar, cuando comprendí Tu mensaje, para luego reflexionar y poder entonces preguntarme ¿Tendría mi vida sentido sin Ti?
Gracias a todo eso supe con plena certeza de que sólo yo y nada más que yo conozco lo que vas buscando; y por eso Te digo que estoy completamente dispuesto a cumplir esa labor.
En conclusión, mi corazón ha alcanzado el amor que buscaba desde que comencé a ser consciente de quien soy yo y de quien eres Tú.
Y es ahora, cuando después de dar un fiel reflejo de lo mucho que creo en Tu amor, por fin, puedo decirte con gran felicidad y gozo:
¡Qué bello es vivir! ¡Cómo no! ¡Creyendo en ti!
Tu amado Ciudadano
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada