"Las pasiones humanas son un misterio, y a los niños les pasa lo mismo que a los mayores. Los que se dejan llevar por ellas no pueden explicárselas, y los que no las han vivido no pueden comprenderlas. Hay hombres que se juegan la vida para subir a una montaña. Nadie, ni siquiera ellos, puede explicar realmente por qué. Otros se arruinan para conquistar el corazón de una persona que no quiere saber nada de ellos. Otros se destruyen a sí mismos por no saber resistir los placeres de la mesa... o de la botella. Algunos pierden cuanto tienen para ganar en un juego de azar, o lo sacrifican todo a una idea fija que jamás podrá realizarse. Unos cuantos creen que sólo serán felices en algún lugar distinto, y recorren el mundo durante toda su vida. Y unos pocos no descansan hasta que consiguen ser poderosos. En resumen: hay tantas pasiones distintas como hombres distintos hay."
Michael Ende (La historia interminable)
La pasión del Ciudadano de Odessa era el fútbol y, muy en concreto, el campeonato de la Euro 2012 de Polonia & Ucrania.
Quien no haya pasado nunca tardes enteras delante de un televisor, con los ojos saliéndose de las órbitas y el corazón palpitando a cien, viendo un partido de fútbol, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba quedando helado o asfixiado de calor, etc...
Quien nunca haya ido a un estadio y haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amargas, porque su equipo favorito de fútbol acababa de perder un partido crucial o la final más esperada de su vida, etc...
Quien no conozca todo eso por propia experiencia no podrá comprender probablemente lo que al Ciudadano de Odessa le sucedía interiormente, y que hizo entonces para llevar a cabo su sueño: culminar su propio viaje iniciático del héroe.
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