El héroe que habita en
“El Ciudadano de Odessa”
"En los mitos, los héroes suelen proceder de los extremos del espectro social y existencial; son príncipes o mendigos. En ocasiones, el héroe es hijo de una familia distinguida de un lugar determinado (país, ciudad o pueblo) -el padre es, por ejemplo, el rey o un noble, que aplicado al siglo XXI sería lo mismo que ser hijo de un Ingeniero, Arquitecto, Médico, Juez, etc... de algún lugar determinado-, pero debido a algún contratiempo, como una profecía o una maldición, el héroe es enviado lejos, muy lejos, a una "tierra fronteriza" o peligrosa donde crecerá extremadamente pobre y en el absoluto anonimato. En algún punto del mito encontramos siempre los primitivos deseos de rebelión contra el padre que, mediante un mecanismo de proyección que se invierte- según explica la psicología— pretenden que fue el padre el que en algún momento quiso desprenderse del hijo. Pero el héroe lleva en sí la marca del destino y, por consiguiente, allí empezará a revelar el poder que lleva consigo mismo y normalmente este hecho sucede en un tiempo determinado para la sociedad en la que vive, como si existiera una profecía en la que se determinara un año exacto para la redención de la humanidad, de su familia y de sí mismo. El viaje del héroe da comienzo siempre con la llamada de la aventura, el primer hecho en una cadena de sucesos que separarán al héroe de su hogar y su familia. En ocasiones, esa llamada se gesta en el propio interior del héroe debido a la naturaleza de éste, y partirá por su propia decisión, pero lo más habitual es que el destino tiente al héroe, a menudo enviando un emisario, una persona que literalmente lleva consigo un mensaje que comporta el inicio del viaje. A menudo el héroe no reconoce la mano del destino en acción; la crisis que sobreviene suele considerarla accidental, aunque suponga la entrada de la vida del héroe en un mundo de poderes y peligros insospechados. No hay que olvidar que la verdadera naturaleza del héroe es la misma que la del padre, porque lleva su sangre, es decir, sus genes. Porque Padre e Hijo representan este "secreto". Uno personifica el mal de su tiempo, pero lleva en su interior más profundo el potencial de la redención, mientras que el otro encarna el bien, pero carga con el potencial de hacer el mal paradójicamente. Más allá de la lucha o combate escatológico final entre ambos reside la esperanza de su reconciliación definitiva a través de la expiación. Es como el ying y el yang de la cultura china, cada uno contiene una gota del otro. Así que en el interior del Padre residen todavía todas las "potencialidades vitales" que en un pasado habitaban en él. Y el Hijo deberá a su vez encontrar dentro de sí otra potencialidad vital: la del niño incapaz de realizar la misión por sí sólo. Por ello el Hijo ha de apelar al corazón y pedir ayuda a su propio padre para que ambos se rediman para siempre. Nótese como muy importante que casi siempre la regeneración se da entre los mismos muros del reino del tirano. El viaje del héroe del Padre sólo ha podido ser vislumbrado en su mínima expresión porque, como muchos otros viajes heroicos, las hazañas que ha realizado y las pruebas que ha superado han tenido lugar en su interior.
En definitiva, lo heroico radica en el sacrificio de sí mismo para entregarse a un fin superior".
¿Qué raíces tiene el nombre de Ucrania?
En realidad, todavía no existe una respuesta definitiva a esta pregunta. Los científicos de diferentes países discuten sobre esta cuestión. La versión que dominaba durante varios siglos, cuando Ucrania formaba parte del Imperio Ruso y después de la Unión Soviética, dice que la palabra “Ucrania” deriva de la palabra “ocraina”, es decir, 'zona fronteriza o tierra fronteriza'. Esta versión incluso llegó a ser pronunciada por algunos altos cargos durante las reuniones interestatales. A fin de cuentas el nombre del país proviene del término krajina, que en eslavo puede tener dos significados: "territorio fronterizo" o "país". En ucraniano moderno країна (kraína) significa "país". Entretanto, Ucrania fue mencionada por primera vez en las crónicas del siglo XII, aunque la palabra Ucrania apareció mucho antes. En aquellos tiempos el poderoso estado de la Rus de Kyiv tenía fronteras con los principados y reinos de checos, moldavos, valajos, ugros, lituanos y polacos, y es dudoso que ellos llamaran 'zona fronteriza' a un estado tan poderoso. En la lengua ucraniana hasta hoy día existe la palabra “ucraiaty”, es decir, “separar” o “asignar”. Los adeptos de esta versión de las raíces del nombre de Ucrania piensan que en la antigüedad esta palabra significaba “tierra dada por el Dios”.
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